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ene16

Urgente Donación de Calzado, Zapatos y ropa de Hombre en Gran Canaria

Desde el Centro Caipsho y la Coordinadora Arciprestal de Caritas del sur queremos hacer un llamamiento a todos los vecinos de la isla de Gran Canaria ya que necesitamos ropa y zapatos de caballero!

Desde el Centro Caipsho y la Coordinadora Arciprestal de Caritas del sur queremos hacer un llamamiento a todos los vecinos de la isla de Gran Canaria ya que necesitamos ropa y zapatos de caballero!

donacion de zapatosTodas las donaciones en la Iglesia de San Fernando de Maspalomas o el mismo Centro en el parque de San Fernando de Maspalomas, de 8:00h. a 15:00h. Ayúdanos a dar difusión al mensaje, compartelo. Muchas gracias.

Estamos en Avenida de Tejeda 7,35100, Maspalomas,

928 762 713 - caipsho@gmail.com

Estamos en: Avenida de Tejeda 7, San Fernando de Maspaloma. 35100. Gran Canaria. España  Ver mapa más grande
jun24

Caipsho en los informativos de Telecinco

Caipsho ocupó un espacio en el informativo del mediodia del dia 11 de Junio de 2013 en Telecinco. La ayuda que recibe el centro Caipsho de los hoteles de la zona del sur de Gran Canaria fue el tema de esta aparición en la television nacional de España. Muchos establecimientos turísticos destinan recursos propios para enviar alimentos al centro Caipsho a diario.

Caipsho ocupó un espacio en el informativo del mediodia del dia 11 de Junio de 2013 en Telecinco. La ayuda que recibe el centro Caipsho de los hoteles de la zona del sur de Gran Canaria fue el tema de esta aparición en la television nacional de España. Muchos establecimientos turísticos destinan recursos propios para enviar alimentos al centro Caipsho a diario. Caipsho en los informativos de Telecinco 11/06/2013 from Caipsho San Fernando on Vimeo.
jun24

Caipsho en el Informativo Buenos Dias Canarias

El centro Caipsho, perteneciente a Caritas, volvió a aparecer en la Television Canaria el día 18 de Junio de 2013. En esta ocasión el informativo Buenos Dias Canarias, conectó con las instalaciones del hotel IFA Buenaventura, donde durante varias semanas al año preparan los alimentos que se consumen en el centro de personas sin hogar Caipsho.

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El centro Caipsho, perteneciente a Caritas, volvió a aparecer en la Television Canaria el día 18 de Junio de 2013. En esta ocasión el informativo Buenos Dias Canarias, conectó con las instalaciones del hotel IFA Buenaventura, donde durante varias semanas al año preparan los alimentos que se consumen en el centro de personas sin hogar Caipsho.
jun10

Hoteles del Sur donan parte de sus bufés a los desfavorecidos de la zona

El turismo tiene una cara solidaria. Hoteles y restaurantes del Sur de Gran Canaria contribuyen con sus bufés a hacer realidad cada día parte de la actividad que desarrolla el Centro de Acogida e Intervención Promocional de Personas sin Hogar (Caipsho). La comida que sale de las cocinas de los establecimientos alojativos y hosteleros sirve para que más de una treintena de personas en grave situación carencial tengan acceso a una alimentación diaria.

El turismo tiene una cara solidaria. Hoteles y restaurantes del Sur de Gran Canaria contribuyen con sus bufés a hacer realidad cada día parte de la actividad que desarrolla el Centro de Acogida e Intervención Promocional de Personas sin Hogar (Caipsho). La comida que sale de las cocinas de los establecimientos alojativos y hosteleros sirve para que más de una treintena de personas en grave situación carencial tengan acceso a una alimentación diaria.

En algunos puntos de la Península, como ocurre en Alicante, los hoteles contribuyen directamente con el Banco de Alimentos. En el caso de Gran Canaria, la operatividad lo desaconseja. El propio Banco de Alimentos colabora también con Caipsho, pero esta asociación, nucleada en torno a la Coordinadora Arciprestal de Cáritas Sur, lleva realizando su labor desde el año 1999 con notable acierto, por lo que se aplica la máxima de no tocar aquello que funciona bien.

"Todas las parroquias del Sur se unieron para solventar sus problemas", afirma la educadora social de Caipsho, Katia Santana, para explicar el origen de esta organización, que da un máximo de treinta comidas cada día. "Se trata de poder brindar una atención de calidad", señala Santana, porque Caipsho va más allá de poner un plato delante de sus usuarios.

El objetivo es devolverles "al mercado de trabajo", expone la educadora social. Para ello, además de la comida, se trabaja de forma individual con cada uno, se les solventan trabas burocráticas, se les brinda un servicio de duchas -la mayoría viven en la calle-, orientación laboral e, incluso, una voluntaria les corta el pelo de forma gratuita al objeto de estar presentables en una potencial entrevista de trabajo.

Regresando a la colaboración brindada por los establecimientos hoteleros, cada día un furgón de Cruz Roja, que también colabora con Caipsho, parte de la parroquia de San Fernando de Maspalomas con un par de voluntarios de la organización. Semanalmente se varía el destino, es decir, cada siete días es uno solo de los establecimientos el que se encarga de surtir de alimentos a los más necesitados.

Deseado incremento

"Tenemos cubiertas 52 semanas", relata Katia Santana, de las 54 que tiene el año. No es problema, porque siempre la solidaridad puede ir un pasito más allá, aunque para Caipsho sería una buena noticia que más hoteles o restaurantes se sumaran a la medida, porque "eso descargaría a otros que ya hacen un gran esfuerzo".

Cadenas enteras -caso de IFA- y hoteles y restaurantes de manera individual son los que aportan su importante grano de arena. Treinta comidas -primero, segundo y postre- por siete días son 210. Como casi todos los establecimientos repiten, la media estaría en unos 420 platos salidos de la cara más amable de los negocios alojativos del Sur. Claro que eso es pura matemática, ciencia que no siempre sirve para cuantificar la solidaridad. Los hay que cubren "hasta cinco semanas", según explica Katia Santana. De los fogones de esos colaboradores premium parten al año viandas cocinadas para cubrir 1.050 menús.

La crisis confiere mayor importancia al gesto solidario, porque los recortes presupuestarios también llegan hasta Caipsho y la falta de dinero solo puede suplirse con buena voluntad. De momento, ya saben que desde la Dirección General de Políticas Sociales del Gobierno de Canarias este año no les llegará nada y La Caja no atraviesa por sus mejores momentos.

Fuente: Julio Gutiérrez, http://www.laprovincia.es/economia/2013/06/10/hoteles-sur-donan-parte-bufes-desfavorecidos-zona/537045.html

jun03

Desinformación y caos en torno a la tuberculosis en España

Una de las enfermedades que se ha visto claramente perjudicada por el decreto sanitario que excluye a los inmigrantes ‘sin papeles’ de la sanidad es la tuberculosis. El miedo a acudir a urgencias por temor a que el hospital emita una factura junto con la no dispensación de medicamentos gratuitos en las farmacias sin una tarjeta sanitaria, está haciendo que las infecciones no se detecten y que, por tanto, pueda aumentar el número de contagios entre la población.

Una de las enfermedades que se ha visto claramente perjudicada por el decreto sanitario que excluye a los inmigrantes 'sin papeles' de la sanidad es la tuberculosis. El miedo a acudir a urgencias por temor a que el hospital emita una factura junto con la no dispensación de medicamentos gratuitos en las farmacias sin una tarjeta sanitaria, está haciendo que las infecciones no se detecten y que, por tanto, pueda aumentar el número de contagios entre la población.

Los datos oficiales dicen que cada año en nuestro país 5.000 personas desarrollan tuberculosis activa. Sin embargo, los médicos estiman que la cifra real está en más del doble. Esta tasa sitúa a España en el noveno puesto dentro de la Unión Europea con más enfermos de este tipo. En la 'Europa occidental' sólo nos supera Portugal, el resto son países del este, como Albania, Rumanía... De todos los casos detectados, en torno al 30%-40% se dan en inmigrantes, según explicaron ayer en rueda de prensa representantes de la nueva Red contra la Tuberculosis y por la Solidaridad, que nace con el objetivo de sensibilizar, formar e informar, en diferentes ámbitos, sobre esta enfermedad.

Porque, como reconoció ayer Pilar de Lucas, presidenta de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), en la sede del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, "en estos momentos hay muchos problemas sanitarios y médicos. Si no se detectan los casos de tuberculosis, no van a tratarse, va a haber secuelas y mortalidad, algo que no es admisible hoy en día".

La situación cambia en función del lugar de residencia. "Como no hay un responsable nacional para coordinar las acciones preventivas y de salud pública, hay comunidades que están haciendo cosas y otras no", afirma José Caminero, experto de la Unión Internacional contra la Tuberculosis y las Enfermedades Respiratorias y neumólogo del Hospital Doctor Negrín de Las Palmas. A pesar de su ubicación, este médico no se muerde la lengua al situar a Canarias como una de las comunidades en la que las medidas contra la tuberculosis son más escasas. En la lista negra, junto a Canarias están, según este especialista, Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León. En el grupo de las más avanzadas estarían Madrid, Cataluña y Galicia.

Facturas en urgencias

Sin embargo, no todo es blanco o negro. En Galicia aunque existe un programa específico para que estos pacientes sean atendidos, "la información es muy confusa y el personal sanitario no se aclara. El sistema de salud gallego ha dado un curso 'on line' informativo, pero son instrucciones que se quedan en los centros de salud y no llegan a las urgencias, que es donde realmente acuden los inmigrantes. Además, allí se les hace por rutina a todo el que no lleva tarjeta un compromiso de pago con el coste de la atención recibida", explica Ana Mateo, coordinadora de Médicos del Mundo en Galicia.

En Madrid la situación es similar. La Consejería de Sanidad aprobó unas instrucciones en agosto de 2012 por las que se garantizaba la asistencia y el tratamiento gratuito para las enfermedades de declaración obligatoria cuyo proceso sea inferior a un año, entre las que se encuentra la tuberculosis pero no la infección por VIH. "Al llegar el paciente a las urgencias hospitalarias, y si hay sospecha de tuberculosis, los médicos deben de diagnosticarla y darle la medicación en el mismo hospital", explica María García-Inés, coordinadora de Programas de Salud de Cruz Roja Española, entidad que tiene un convenio con la comunidad por el que controlan el tratamiento de personas que tengan mala adherencia y a las que facilitan de forma gratuita esa medicación.

Pero la información sobre la normativa madrileña parece no estar llegando de forma adecuada a los médicos. "El real decreto sólo menciona tres grupos que pueden ser atendidos: las embarazadas, los niños y las urgencias. Todo lo demás ha sido un compromiso no escrito por parte de la Administración para que las personas con infecciones tengan acceso al tratamiento. El decreto, en algunos sitios, se aplica de forma arbitraria", afirma Federico Pulido, de la Unidad de infección VIH del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Este especialista señala que hace unos días le llegaba a su consulta una paciente que estaba tratando de su infección por VIH y a la que se le diagnosticó una tuberculosis. "Le hice una receta y en la farmacia [de la calle] no le dieron la medicación [gratuitamente] por no tener tarjeta sanitaria. Cada gerencia hospitalaria interpreta a su manera el mensaje que se ha transmitido de forma no escrita por el decreto".

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la principal barrera está en la detección. "El problema es el diagnóstico, si no estás dentro del sistema, si tu médico de cabecera no te deriva, si no llegas a él, es difícil que te vea un especialista para que te pida una prueba diagnóstica. Es muy complicado avanzar en esta línea", afirma Paco Garrido, coordinador de Médicos del Mundo en Baleares.

En cambio, cuando se detecta la enfermedad, muchos pacientes consiguen un tratamiento gracias, sobre todo, al papeleo y esfuerzo del médico. "Yo no le dejo marchar de mi consulta. Le digo que espere y hablo con el director del hospital para, tras rellenar una serie de papeles, conseguir la medicación. Es la única manera", afirma Caminero.

Por su parte, Javier García Pérez, especialista en tuberculosis del Hospital La Princesa de Madrid intenta encontrar "los pequeños huecos que deja la ley" para seguir atendiendo a todos los casos que llegan a su centro. Y eso, además de muchas horas de dedicación personal, exige recorrer cada día un complicado laberinto de trámites burocráticos. Él lleva un tiempo pidiéndoles a todos sus pacientes que sí tienen acceso a la medicación que le lleven a su consulta las pastillas sobrantes una vez hayan acabado el tratamiento. Con este "pequeño botiquín" casi de emergencia y la colaboración de organismos como Cruz Roja, de momento "están haciendo frente a la situación", aunque con muchos quebraderos de cabeza, según informa Cristina G. Lucio.

El coste del tratamiento

Aunque la medicación contra la tuberculosis es mucho más barata que los antirretrovirales que se dan en el VIH, su coste para una persona con bajos ingresos no es nada desdeñable. "En España el tratamiento mensual, formado por varios fármacos, cuesta entre 55 o 60 euros. Si lo compras con receta, baja a unos 30 euros, precio que hay que multiplicar por seis, que son los meses que debe tomar la medicación. Pero si el paciente tiene una tuberculosis resistente este coste es de 400 euros, porque los fármacos cambian. Lo que supone al final de la terapia un gasto de unos 5.000 euros ya que, en estos casos, la medicación se da durante un año", afirma Caminero.

El miedo a ser 'fichado' en el hospital, a tener una factura pendiente con la Administración o la falta de recursos para costearse un tratamiento así puede hacer que la tuberculosis se dispare en nuestro país. Hay que tener en cuenta que un enfermo puede contagiar a otras 20 personas en los primeros meses si no se trata. "Si hay retraso diagnóstico, el paciente puede contagiar a las personas de su entorno, por lo que es importante el acceso de todo el mundo al sistema sanitario. En Cataluña, si una persona tiene síntomas es vista en urgencias, siempre que lleve empadronada tres o más meses, y allí se le daría el tratamiento gratis si tiene la enfermedad. Además, el médico debe hacer un censo de los contactos de más de seis horas para citarlos y realizarles una prueba para detectar la infección", afirma Joan Caylá, responsable del Programa de Prevención y Control de la Tuberculosis en Barcelona.

De momento, parece que no se ha producido un aumento de casos, o por lo menos no se ha detectado, en parte porque muchos inmigrantes se están yendo del país y porque quizás todavía no ha pasado el tiempo suficiente desde que entrara en vigor el decreto sanitario. Sin embargo, los especialistas creen que es imprescindible una estrategia nacional, ante la falta de ésta, una información más clara para que todo el mundo conozca cómo se debe tratar esta enfermedad.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/05/29/noticias/1369845673.html

jun03

Atender a los ‘sin papeles’ con VIH por la puerta de atrás

Alpha Pam, el inmigrante fallecido el pasado abril en Baleares por falta de asistencia médica, no es un caso aislado. Como él, muchas personas en situación irregular en nuestro país dependen de la voluntad de un médico, de una práctica fuera de la ley o de la política que se haya decidido aplicar en la comunidad donde resida. Y ni siquiera eso. En lugares como Madrid, Canarias o Castilla-La Mancha, cada centro es un mundo y recibir medicación para el VIH depende, en el mejor de los casos, de una burocracia que hace perder tiempo y eficacia al médico y que desincentiva al paciente. En algunos casos, y debido al decreto sanitario de abril de 2012, los enfermos viven situaciones similares a las que ocurrían en los años ochenta en este país, cuando un diagnóstico se equiparaba a una muerte segura.

Alpha Pam, el inmigrante fallecido el pasado abril en Baleares por falta de asistencia médica, no es un caso aislado. Como él, muchas personas en situación irregular en nuestro país dependen de la voluntad de un médico, de una práctica fuera de la ley o de la política que se haya decidido aplicar en la comunidad donde resida. Y ni siquiera eso. En lugares como Madrid, Canarias o Castilla-La Mancha, cada centro es un mundo y recibir medicación para el VIH depende, en el mejor de los casos, de una burocracia que hace perder tiempo y eficacia al médico y que desincentiva al paciente. En algunos casos, y debido al decreto sanitario de abril de 2012, los enfermos viven situaciones similares a las que ocurrían en los años ochenta en este país, cuando un diagnóstico se equiparaba a una muerte segura.

"Las dificultades administrativas son muy grandes. Se ha acabado el Sistema Nacional de Salud", así de contundente se muestra Federico Pulido, médico adjunto de la Unidad de VIH del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Y lo dice desde la experiencia vivida a lo largo de estos ocho meses tras la entrada en vigor del Real Decreto. Aunque en su hospital las personas seropositivas que ya estaban recibiendo tratamiento se siguen atendiendo, "los nuevos diagnósticos lo tienen muy difícil. Es muy aleatorio, porque a veces les hacen los papeles y otras veces no. Como los pacientes nos llegan derivados desde atención primaria, si allí no les quieren ver, no hay forma de derivarlos al hospital".

Por otro lado, se puede decir que aquéllos a los que les corresponde este hospital tienen más suerte que la de otros inmigrantes cuya zona hospitalaria en la capital es la de otros centros. "Aquí ha llegado una paciente que le correspondía el Gómez Ulla, que estaba siendo tratada allí y que, de un día para otro, le dejaron de dar el tratamiento porque le pedían que lo pagara", afirma Pulido.

Un permiso de transeúntes

En Madrid, a pesar de que la Administración dice que nadie se ha quedado sin medicación, "hemos detectado casos en que no ha sido así. La mayoría de los que hemos gestionado sí ha logrado que se le administrara el tratamiento, pero con muchas trabas burocráticas. Esas trabas, a veces, han entorpecido tanto la ayuda que, para cuando la atención estaba disponible, el paciente ya había desarrollado sida o enfermedades oportunistas como tuberculosis", explica Jorge Garrido, al frente de la ONG Apoyo Positivo.

De hecho, la CAM aprobó unas instrucciones en agosto de 2012 por las que se garantiza la asistencia y el tratamiento gratuito a las personas con enfermedades de declaración obligatoria, siempre y cuando su proceso sea inferior a un año, es decir, la infección por VIH no estaría incluida en esta categoría, por lo que esta atención es facturable.

Hasta Apoyo Positivo han llegado muchos inmigrantes pidiendo ayuda para poder acceder al sistema sanitario. "Les conseguimos un permiso de transeúntes sin papeles y, con este papel, una tarjeta sanitaria eventual", que les abra la puerta a un centro de salud o a una consulta con un especialista.

Se estima que en nuestro país hay 459.909 inmigrantes en situación irregular, de los que entre 2.700 y 4.600 estarían infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), según un informe del Comité de Expertos del Grupo para el Estudio del Sida (GESIDA) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

De estos afectados, entre 1.800 y 3.220 conocerían su infección, y el 80% estaría recibiendo tratamiento antirretroviral, reza el informe. Con la salida de estas personas del sistema, las consecuencias pueden ser "múltiples e indeseables", señala el texto publicado en la revista 'Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica'.

Cada gobierno autonómico ha respondido a su manera ante esta normativa. Según un informe de Médicos del Mundo, publicado el pasado mes de noviembre, las comunidades donde más difícil está el acceso sanitario para un inmigrante sin papeles es en Aragón, Baleares, Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura, Cantabria, La Rioja, Murcia, y Canarias.

Burocracia y voluntad médica

El resto de comunidades hace 'apaños'. Por ejemplo, en Galicia hay un programa que se creó cuando salió el decreto que cubre a las personas con VIH, tuberculosis y otras enfermedades de declaración obligatoria. "Gracias al 'Programa de protección social' estas personas tienen acceso a la sanidad, siempre y cuando lleven empadronadas en la región seis meses", explica Carlos Varela, presidente de la ONG Lazos Pro Solidaridade, ubicada en el Ferrol y que se ocupa de dar a apoyo a las personas con VIH y de dar solución a problemas de exclusión social.

Como reconoce Varela, "no nos hemos encontrado ningún caso que no haya recibido tratamiento. Pero una persona sin papeles que desarrolle otra enfermedad no incluida en ese programa, lo tiene igual de complicado que en otras comunidades".

En Andalucía la situación parece más positiva incluso que en Galicia. Como explica Fernando Lozano, responsable de la Unidad de VIH en el Hospital de Valme de Sevilla, "aquí se ve a todos. La Consejería ha dado unas directrices claras de que se atienda a todos". Sin embargo, desde Médicos del Mundo se asegura que, a pesar de esas instrucciones, sí se están produciendo incidencias, como intentar facturar por una consulta, y que posteriormente se van resolviendo de una forma u otra en función de cada centro.

Poniendo a un lado las directrices de cada Consejería, en muchos casos el que una persona inmigrante acceda a su tratamiento depende de la voluntad y la actitud del personal que trabaja en el hospital. Bien lo sabe Pedro Montilla, coordinador de la Unidad de Seguimiento Cercano y Cuidados Domiciliarios del Hospital madrileño Gregorio Marañón. "Dentro del hospital intentamos sensibilizar a la gente, tenemos reuniones con el servicio de urgencias, implicando a todo el personal: médicos, administrativos, etc. Para que no ocurran tragedias como la de Mallorca", señala.

Este especialista explica que, aunque en su centro siguen tratando a los pacientes con VIH que ya estaban recibiendo medicación antes del decreto, su labor se ha llenado de trabas administrativas, "tenemos que hacer un montón de papeleo para seguir administrando los antirretrovirales". Además, cuando una persona llega por primera vez, "hay que rellenar un papel que certifique su riesgo vital, para él y para los demás, y es entonces cuando se le abre un número de historia".

El proceso para que un nuevo diagnóstico de VIH sea tratado puede llevar tiempo, por lo que algunas unidades acumulan medicación sobrante de otros pacientes para poder comenzar a tratar a estas personas. "No puedo hacer otra cosa, no puedo aceptar que un paciente se quede sin medicación, sería ilegítimo y antiético. Pero esto genera muchísimo estrés, para nosotros y, sobre todo, para los pacientes", afirma Montilla.

Por otro lado, si las personas que llegan a esta unidad no acuden por una enfermedad transmisible sino por otro problema de salud, "les hacemos entrar por el servicio de urgencias, les llevamos de la mano, para que se les abra una historia clínica. Tras una primera evaluación, a veces se establece un diagnóstico de sospecha, con el que conseguimos solventar el problema y el acceso del paciente. Pero cuando esto implica que la medicación debe dispensarse en la calle, en una farmacia fuera del hospital, entonces vuelve el problema".

Desde que se ha establecido como requisito indispensable la tarjeta sanitaria en las farmacias, esto ha supuesto otra barrera para las personas sin papeles. "Hay gente que se queda sin medicación si no la puede pagar", señala Montilla.

Compromiso olvidado

En septiembre del año 2000, "siendo presidente del gobierno José María Aznar", España firmó los Objetivos de Desarrollo del Milenio que fijaban el compromiso de "lograr el acceso universal al tratamiento de VIH/sida de todas las personas que lo necesiten". Y la nueva normativa supone todo un retroceso y "un claro cumplimiento de compromiso adquirido", recuerda el informe de GESIDA.

Según los expertos, la utilización del tratamiento antirretroviral ha demostrado disminuir el riesgo de transmisión por vía heterosexual de la infección por VIH en un 96%.

A causa de la nueva reglamentación, según exponen los especialistas en este informe, los pacientes inmigrantes a los que se les deniegue la terapia "se encontrarán en una situación similar a la vivida a finales de los ochenta", cuando un diagnóstico de sida suponía en un gran número de casos una sentencia de muerte.

Los médicos son conscientes de la gravedad del asunto. Saben que si una persona deja de tratarse su vida corre peligro, bien por la infección de VIH que derivará en sida o bien por una enfermedad oportunista, como un cáncer o una tuberculosis. Los especialistas afirman, desde que se hizo público el decreto, que si la sanidad no es universal no sólo está en peligro la vida del paciente sino la salud de muchas otras personas.

"En España, el programa de Salud Pública se ha dejado al azar. Nadie sabe qué está pasando. Las consecuencias las veremos a corto plazo. El Sistema Nacional de Salud tendría que tener controladas una serie de enfermedades independientemente del origen del paciente", se queja el especialista del 12 de Octubre.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/05/31/hepatitissida/1369994349.html

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