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may16

El paro de larga duración incrementa un 8% la pobreza en España desde el inicio de la crisis

Los primeros años de la crisis han aumentado significativamente las diferencias entre comunidades autónomas en el nivel de pobreza y desigualdad.

Los primeros años de la crisis han aumentado significativamente las diferencias entre comunidades autónomas en el nivel de pobreza y desigualdad.

Al mismo tiempo, ha disminuido el desarrollo humano y, mientras el bienestar material se ha visto duramente afectado con una caída del 13,7% para el conjunto de España por el descenso de las rentas, el impacto de la crisis sobre los índices de educación y salud no se han visto afectados, al mantenerse la misma esperanza de vida y mantenerse o incluso aumentar las personas que cursan estudios, como consecuencia del paro.

Las comunidades donde más aumenta la pobreza son las más expuestas al boom del ladrilloEstas son las principales conclusiones del informe Desarrollo humano y pobreza en España y sus comunidades autónomas elaborado por la Fundación Bancaja y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).

Según el estudio, la pobreza en España ha aumentado un 8% desde 2008, con crecimientos máximos en Canarias (21%), la Comunitat Valenciana (18%), Andalucía (16%) y Aragón (13%). Sin embargo, solo tres comunidades mejoraron en 2011 con respecto a 2008: Navarra (-9%), La Rioja (-7%) y País Vasco (-2%).

Según han explicado los autores del estudio, Carmen Herrero (Universidad de Alicante) y Antonio Villar (Universidad Pablo de Olavide), las principales causas del aumento de la pobreza son el incremento del paro, especialmente el de larga duración (más de un año sin trabajo) cuya tasa se ha multiplicado por siete en el conjunto de España, unido al descenso de las rentas y, por tanto, del consumo.

Además, han destacado que las comunidades más afectadas por el aumento de la pobreza son las que más expuestas han estado al boom del ladrillo al estar ubicadas en zonas turísticas.

Fuente: http://www.20minutos.es/

may16

La pobreza aumenta en Canarias el triple que en España

Canarias fue la comunidad donde más creció la pobreza entre 2008 y 2011, un 21 %, casi el triple de lo que lo hizo en el conjunto de España (8 %), según el informe “Desarrollo humano y pobreza” elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la Fundación Bancaja

Canarias fue la comunidad donde más creció la pobreza entre 2008 y 2011, un 21 %, casi el triple de lo que lo hizo en el conjunto de España (8 %), según el informe "Desarrollo humano y pobreza" elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) y la Fundación Bancaja

En ese periodo, aumentaron las desigualdades entre regiones, hasta casi duplicarse, y experimentaron subidas importantes de los niveles de pobreza, además de Canarias, la Comunidad Valenciana (18 %), Andalucía (16 %) y Aragón (13 %), de acuerdo con los datos presentados hoy por los catedráticos Carmen Herrero (Universidad de Alicante) y Antonio Villar (Universidad Pablo de Olavide).

Solo tres comunidades mejoran en 2011 respecto a 2008: Navarra, País Vasco y La Rioja, y los autores del estudio, que recoge datos hasta 2011, han señalado que respecto a 2008 hay un incremento sustancial de la pobreza, pero en relación a 2006 el empeoramiento es menor.

La tasa de paro de larga duración (más de un año desempleado), que mide la exclusión social, se ha multiplicado por 7 entre 2006 y 2013, y es más relevante en Canarias y Comunidad Valenciana, y menor en Navarra, País Vasco y Madrid.

La pobreza económica (que mide el efecto renta y el efecto desempleo) ha crecido un 17 % en el conjunto nacional entre 2006 y 2011, y un 60 % desde 2008.

Según los autores, desde 2006 los niveles de pobreza han empeorado, aunque el incremento sustancial se produce desde el año 2008.

Han explicado que las prestaciones sociales están cubriendo una parte del gasto de las familias, y también hay que tener en cuenta que la estructura social española "hace que la crisis se soporte mejor que en otros países" al recibir apoyo por parte de familia y amigos.

La economía sumergida tiene también una parte de responsabilidad en esta cuestión, dado que existe estabilidad social mientras se está registrando una tasa de paro del 27 %, han opinado.

Si se considera hasta el presente año, el índice de pobreza habría aumentado un dos por ciento adicional al 8 %, según la estimación del catedrático Antonio Villar.

El informe también analiza la evolución del desarrollo humano (que incluye salud, educación y bienestar material), que ha descendido un 4,4 % desde el inicio de la crisis, más en Andalucía (6,4 %) y menos en Cataluña (2,7 %).

Este índice ha salido perjudicado en cuanto a bienestar material pero, por el momento, educación y salud no se han visto afectados ya que requieren de una recesión más larga.

En el caso de la salud, se verá afectada si el sistema público sufre un deterioro importante y la pobreza se extiende, mientras que en educación, la mejora de esta es debida al aumento de la tasa de paro (ante la falta de empleo, se continúan los estudios).

En el conjunto de España la desigualdad en desarrollo humano ha aumentado en el periodo de crisis, así como en todas las comunidades, excepto Castilla y León, Galicia, Madrid, Cataluña y País Vasco.

Durante la presentación, preguntados si los fondos de cohesión han servido para atenuar las diferencias regionales, Carmen Herrero ha asegurado que durante años se ha producido un proceso de convergencia que ha variado desde 2006, y sobre todo desde 2008, y las diferencias se han acentuado.

En este aspecto la estructura productiva de las comunidades ha pesado en estas diferencias, como también el nivel educativo, y Herrero ha señalado que la formación profesional "no ha sido lo suficientemente atractiva para rellenar huecos" en el mercado laboral.

Sobre si las diferencias entre comunidades se pueden consolidar, han opinado que dependerá de los cambios que se hagan en las estructuras productivas y de cómo se hagan.

Herrero ha criticado que en casi todos los casos, los recortes que se están llevando a cabo son indiscriminados pero no se afrontan "como un cambio estructural" y esto está retrasando la salida de la crisis.

A juicio de Villar, "no sólo cuánto, sino cómo -se recorta- es lo importante", y ha agregado que ya no queda mucho espacio para hacer ajustes.

Se ha mostrado partidario de un reequilibrio del sistema de financiación, y de que los ciudadanos tengan una mayor percepción del gasto público, que proviene de todos.

Fuente: http://www.laprovincia.es/

mar11

Como techo las estrellas

Rubén, Antonio, Roldán, Jesús, Agustín, María, José,… Son sus nombres aunque a poca gente le importe. Unos beben, otros no; algunos se drogan, la mayoría no; muchos son despechados, otros olvidados; unos prefieren el grupo, otros la soledad; los hay alegres, los hay ariscos; hay quien pide limosna, hay quien tiene pensión; algunos se tapan con mantas, otros solo tienen cartones. Y así suma y sigue porque, aunque todos sean personas con sus perfiles diferentes, la calle no entiende de distinciones. Más, cuando el punto en común que tienen es no tener un hogar.

Rubén, Antonio, Roldán, Jesús, Agustín, María, José,... Son sus nombres aunque a poca gente le importe. Unos beben, otros no; algunos se drogan, la mayoría no; muchos son despechados, otros olvidados; unos prefieren el grupo, otros la soledad; los hay alegres, los hay ariscos; hay quien pide limosna, hay quien tiene pensión; algunos se tapan con mantas, otros solo tienen cartones. Y así suma y sigue porque, aunque todos sean personas con sus perfiles diferentes, la calle no entiende de distinciones. Más, cuando el punto en común que tienen es no tener un hogar.

[foto de la noticia]

Jesús Sandín, responsable de la ONG Solidarios, nos contaba que las cifras de personas sin hogar van creciendo año a año. Que las condiciones van empeorando por la sempiterna crisis. Que cada vez son más los españoles que cambian su casa por un callejón o un portal. Y, lo que es peor, que pocos consiguen retomar una vida normal aunque no hay cifras en las que apoyarse. La última noticia es que uno de cada cuatro indigentes posee estudios universitarios. ¿Siguen creyendo que eso no les puede pasar a ustedes?

[foto de la noticia]

En una de las rutas diarias de esta ONG, en las que se ayuda con comida y algo de charla a los 'sin techo' de Madrid capital, pudimos comprobar punto por punto lo que comentaba Jesús. Ratificamos que a la calle se llega por una concatenación de factores tanto externos como internos que muchas veces escapan a nuestro control. Trabajo, mujer, amigos, familia, poco a poco uno se va alejando de sus círculos de protección y, cuando se quiere dar cuenta, su vida la comparte únicamente con un animal por el que darían la vida.

Una de cada tres personas sin hogar han perdido su casa en el último año. Se calcula que más de 23.000 personas sin vivienda han pasado por centros asistenciales. Pero, dejemos a un lado las cifras, fijémonos en las historias. Conozcamos a sus protagonistas e intentemos dejar los juicios para el final del vídeo. Quizás la visión de estas personas cambie, quizás no. Al menos podrán conocer a Antonio, Juanma, Jesús, Roldán y otros que han intentado explicar por qué están así y cómo llegaron. Entonces, resurgirá la pregunta de ¿me podría pasar a mí?

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/08/espana/1362760769.html

mar11

«Quedarnos sólo en dar alimento y techo es una tentación muy peligrosa»

Antonio Rodríguez (Madrid, 1961) es el director de la Fundación San Martín de Porres de Madrid, una obra social de los Dominicos dedicada a la atención integral a las personas sin hogar a través de diversos proyectos y servicios de alojamiento y empleo. Rodríguez pronunció ayer la conferencia «Un proyecto en favor de las personas sin hogar: la experiencia de la Fundación San Martín de Porres», dentro de los actos del XXV aniversario del Albergue Covadonga y en un momento en el que las estadísticas hablan de 30.000 personas sin hogar en España.

Antonio Rodríguez (Madrid, 1961) es el director de la Fundación San Martín de Porres de Madrid, una obra social de los Dominicos dedicada a la atención integral a las personas sin hogar a través de diversos proyectos y servicios de alojamiento y empleo. Rodríguez pronunció ayer la conferencia «Un proyecto en favor de las personas sin hogar: la experiencia de la Fundación San Martín de Porres», dentro de los actos del XXV aniversario del Albergue Covadonga y en un momento en el que las estadísticas hablan de 30.000 personas sin hogar en España.

-¿Cuál es la experiencia en Madrid?

-Somos una institución que trabaja fundamentalmente con personas sin hogar, y desde hace unos 20 años también hemos puesto en marcha otro tipo de servicios que van más allá de lo que se considera lo clásico, el alojamiento de emergencia, el albergue. Hemos ido creando servicios de pisos, una minirresidencia, y desarrollamos mucho todo lo que tiene que ver con la orientación laboral y la inserción sociolaboral, que en este momento forma parte consustancial de la atención que prestamos.

http://www.lne.es/gijon/2013/03/06/quedarnos-dar-alimento-techo-tentacion-peligrosa/1378077.html

-¿Es ese trabajo la clave para ayudar a la gente sin hogar a salir de la calle?

-Nosotros venimos trabajando desde 1997 en este campo, y si antes lográbamos 200 o 300 puestos de trabajo para la gente sin hogar, ahora con la crisis pasamos a conseguir sólo 40 o 50, que tampoco está mal. Pensamos que es importante que atentamos la urgencia pero sin descuidar el trabajo de fondo. En el trabajo con las personas sin hogar a veces no podemos hacernos grandes ilusiones, tenemos que formular un planteamiento de subsistencia, pero también es posible trabajar el empleo. De forma realista, pero hay que insistir en dar una atención integral. Quedarnos en el alimento y el techo es una tentación en el momento actual, pero eso es muy peligroso.

-¿Cuál es la situación en las grandes ciudades?

-Desde hace dos años estamos con lista de espera, algo que no ha pasado en los 26 años que llevo en el hogar, y eso teniendo en cuenta que hemos pasado por épocas convulsas como las de los años 80, con el tema de la droga. La demanda de alojamiento no deja de crecer, y paralelamente se da una dificultad en la salida: los tiempos de estancia se prolongan en el tiempo un promedio de 50-60 días, cuando en los años 80 era de 15 días. Estamos en un momento en el que no podemos cambiar la orientación ni dedicarnos a hacer cosas diferentes, pero sí buscamos crear nuevos servicios. Estamos empeñados en aumentar la oferta de viviendas de acogida, con una red complementaria de soporte. Además, con la crisis también están viniendo perfiles nuevos; los inmigrantes fueron los primeros que aparecieron, siguen viniendo los de siempre y ahora aparecen personas que han tenido su vida normalizada, sus pequeñas empresas, y que han llegado a un proceso de exclusión social importante. Cuando se llena una institución como la nuestra es porque otro tipo de recursos más habituales, sobre todo la familia, que es el soporte fundamental, también fracasa.

-¿Qué papel deben jugar las instituciones?

-La política en favor de las personas sin hogar tiene que ser a largo plazo, con el objetivo de erradicar el «sin hogarismo», que no haya nadie que se vea obligado a dormir en la calle por falta de recursos asistenciales. Ese tipo de políticas tienen que crear recursos suficientes para atender la emergencia, y habría que discutir qué es eso de la emergencia, porque en época de crisis nos estamos quedando en la urgencia cuando el planteamiento tiene que ir mucho más allá, involucrando a las instituciones. Hay que seguir manteniendo el acceso a la vivienda, planteada con un acceso universal garantizado para todos los ciudadanos. Deberíamos buscar un cambio de estrategia, con tantas viviendas vacías como hay en la actualidad, como la posibilidad de un alquiler social. Otro elemento fundamental que no se está desarrollando en nuestro país es el de la prevención. Nosotros ya nos encontramos con las personas cuando están en situaciones de extrema vulnerabilidad, y hay que desarrollar todos los sistemas preventivos para evitar que esas personas lleguen a la calle, con servicios sociales que cumplan esa función.

-¿Los políticos han hecho la «vista gorda»?

-La realidad es que si hablamos de marginación y de personas que llevan mucho tiempo en la calle, como no es un problema político que urja a los políticos, no ha habido un planteamiento claro para resolver esta cuesión. En este sentido, medio centenar de personas, que son las que pueden estar sin hogar en Gijón, es un número lo suficientemente bajo para que se puedan desarrollar políticas asistenciales para que no estén en la calle, teniendo un poco de imaginación, con otro tipo de estructuras, con centros de baja exigencia para iniciar un proceso de acompañamiento. Otra posibilidad es la de ofrecer una vivienda directamente, en vez de hacer que las personas tengan que pasar por todos los servicios hasta alcanzar una autonomía. Para una ciudad como Gijón, donde el problema es relativamente pequeño, no supone nada intentar desarrollar una política para cumplir el objetivo de que no haya nadie que se vea obligado a dormir en la calle. Invertir en cohesión y rehabilitación de situaciones graves es un paso importante para mejorar moralmente a la sociedad.

-¿Crece la solidaridad?

-Estamos espantados con los recortes públicos, pero notamos en general una mayor sensibilidad de la población hacia lo que está pasando. La demanda de voluntariado es impresionante. Pero quiero dejar claro que yo soy partidario de una financiación por parte del sector público. La financiación privada nos da una cierta agilidad para resolver problemas urgentes, pero el grueso de la responsabilidad debe ser pública, porque estamos dentro de un estado de bienestar social.

ene31

Siempre ha habido pobres y ¿siempre los habrá?

El riesgo de pobreza alcanzó al 21,8 por ciento de los españoles en 2011

El riesgo de pobreza alcanzó al 21,8 por ciento de los españoles en 2011

La pobreza no es un fenómeno natural; es una vulneración de los derechos básicos de las personas. Esta afirmación, tan simple, encierra muchas de las razones que determinan el enfoque que tienen los medios de comunicación sobre la pobreza y la exclusión social. Una persona no viene al mundo ‘con la pobreza bajo el brazo’, si no que nace y crece en un contexto de pobreza que determina su vida y la de su comunidad.

La teoría de los marcos de referencia de Lakoff explica cómo interpretamos la realidad a partir de marcos conceptuales que tenemos en nuestra mente, incluso inconscientemente. Cuando nos llega una información que no encaja en nuestro marco mental la desechamos rápidamente. Esta teoría se manifiesta habitualmente en las informaciones sobre pobreza y exclusión social. Estamos acostumbrados a verlas y analizarlas desde una perspectiva ‘fatalista’, que exime de responsabilidades a sus culpables, y ante las que poco podemos hacer salvo compadecernos y mirar para otro lado. Cuando hablamos de pobreza y exclusión social resulta imprescindible contextualizar el fenómeno y no transmitirlo como una realidad aislada de personas que viven al margen de la sociedad. Son personas que están a nuestro lado pero a las que dejamos de lado mediante decisiones políticas y económicas. Claro, conciso, correcto.

El periodismo corre el riesgo de tratar la pobreza como una noticia aislada, puntual y descontextualizada, siempre referente a una realidad inevitable y situando el foco informativo sobre el drama y el estereotipo, a veces con la excusa de ‘la denuncia’ o de ‘sacar a la luz un problema’ y pasando por encima del derecho a la intimidad y el honor de las personas afectadas. ‘Siempre ha habido pobres y siempre los habrá’ ¿Cuántas veces hemos oído esto? Los medios de comunicación no pueden ser cómplices de la perpetuidad de estereotipos adquiridos. Tienen que ser rigurosos para ser creíbles y una buena prueba de fuego es el enfoque que escogen a la hora de informar sobre realidades ‘sensibles’. La pobreza y la exclusión social son realidades complejas de analizar, por lo que representan una buena vara de medir la calidad de los medios informativos.

En este sentido, mucho se ha hablado sobre la ‘invisibilidad’ de la pobreza en los medios de comunicación. La invisibilidad no se refiere únicamente a su falta de espacio en las agendas,  sino a la carencia de información sobre sus profundas causas y consecuencias, que son silenciadas con el fin último de no cuestionar la responsabilidad que tienen sus responsables políticos y económicos. En un proceso maquiavélico del capitalismo, la pobreza tiene víctimas y verdugos. Mientras los medios apuntan siempre hacia las víctimas, ya sea desde un enfoque paternalista, ya sea desde una perspectiva ‘culpabilizadora’ de su situación, la pobreza y la exclusión social se extienden como una mancha de aceite que cada vez toca a más personas, sobre todo en países como España, que no cuentan con mecanismos de protección social consolidados y fuertes.

En resumen, la pobreza no es un fenómeno anecdótico, es un problema estructural y como tal debe ser tratado en los medios de comunicación. No es un hecho coyuntural surgido de la crisis económica y financiera. Es una consecuencia de decisiones políticas y económicas de un sistema desigual, injusto e insolidario, que determinan el presente y el futuro de millones de personas en todo el mundo.

Fuente: http://www.eldiario.es/    
ene23

¿Qué imagen tenemos de las personas sin hogar?

La experiencia del trabajo con personas en situación de sin hogar confirma que la sociedad tiene una imagen cargada de tópicos que nacen desde el desconocimiento y la influencia de los medios de comunicación.

La fotografía anterior puede ser un gran ejemplo de la imagen que tiene la mayoría de la sociedad sobre las personas sin hogar.

La experiencia del trabajo con personas en situación de sin hogar confirma que la sociedad tiene una imagen cargada de tópicos que nacen desde el desconocimiento y la influencia de los medios de comunicación.

La fotografía anterior puede ser un gran ejemplo de la imagen que tiene la mayoría de la sociedad sobre las personas sin hogar.

Las personas en situación de sin hogar no son:

- Vagabundos y transeúntes: Las personas sin hogar suelen permanecer en un lugar determinado, manteniendo las pocas redes sociales que tienen. En la actualidad, las personas sin hogar que acceden a recursos sociales de alojamiento se han visto obligadas a moverse debido a las estancias limitadas de los centros.
- Indigentes: Este término sólo está relacionado con carencias materiales, mientras que el término “personas sin hogar” pone el acento en la falta de autoestima y de redes sociales que le permitan interactuar con su comunidad, y a la larga, normalizar su situación en todos los ámbitos (social y laboralmente).
- Mendigos: Sólo una minoría de las personas que viven en situación de exclusión social practica la mendicidad.
Caerse está permitido, levantarse es obligatorio. Follow us Facebook Twiter RSS